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¿Cuál
era el secreto de
su tranquila naturalidad, enmedio de tanto
furor desatado?
¡El
secreto estaba en sus
alas!
Observándolas, gradualmente me vino al
pensamiento,
la certeza de
que
el secreto de la
victoria que Dios
introdujo
en el instinto de
esas aves, también lo
había
colocado
en mi alma;
¡el secreto de la FE!
¡FE!
¡Alas
que Dios pone
en
al alma humana…!
La
fe es
una llave
para el mundo espiritual,
tan cierta
como los sentidos son
la llave para el mundo material.
¡LA FE ES
nuestra
VICTORIA…! ¡Sí, la fe!
¡Es la gracia sobrenatural que pone al
hombre en contacto con su Creador!
¡Es
una sensibilidad del alma
que abre
camino
hacia los Páramos celestes!
¡Es
una autovía
resplandeciente por
donde
el corazón
camina, de
lo
visible a lo
invisible!
¡Es la convicción íntima que lo
esclarece
todo
conforme a la voluntad
divina!
Es la resolución firme que
hace que
coloquemos
a
Dios en el centro de nuestra vida.
¡FE!
¡ALAS
DE
ESPLENDOR PARA EL ALMA, que nos impelen siempre hacia delante, hasta
llevarnos a
contemplar aquellas
cosas
que,
“ojo no vio, ni oído oyó,
y que no han
surgido
en el
corazón del
hombre”
(1ª Corintios
2.9).
¡Sí,
cosas que nos hacen sentir aquello que aun
no había invadido nuestro
corazón...!
¡FE! ¡ALAS!
Rosalee Mills Appleby
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